Densidad de plantación de 5.000 plantas por hectárea con rendimientos acotados de 8.000 kg/ha (1,6 kg por planta). Riego por goteo con agua pura de deshielo. Cosecha manual.
Suelo aluvial pobre y pedregoso, con presencia de depósitos calcáreos. Cuanto más se sube en la montaña, más se busca escuchar para encontrar la nota exacta: un terroir que aporta acidez natural filosa, gran concentración y un perfil salino y mineral muy marcado.
Elaborado con 100% uvas Chardonnay vinificadas con levaduras indígenas. El 50% del vino fermenta y se cría durante 12 meses en barricas usadas de roble francés de 500 litros, mientras que el 50% restante fermenta en tanques de acero inoxidable a 15 °C durante 21 días. Realiza una fermentación maloláctica parcial, logrando el equilibrio perfecto entre la untuosidad del roble y la energía vibrante de la fruta.
A la vista presenta un brillante color amarillo dorado con destellos verdosos muy limpios.
En nariz despliega una complejidad elegante donde conviven aromas a durazno blanco, flores de azahar y avellanas tostadas, acompañados por notas salinas y un sutil fondo ahumado que aporta la madera sin tapar la fruta.
En boca muestra una tensión fascinante entre volumen y frescura. La madera le otorga una textura cremosa y envolvente, mientras que su acidez natural y su nervio de montaña le dan fluidez, dinamismo y un final largo y mineral.
Maridaje: Ideal para acompañar pescados grasos a la parrilla (como salmón o abadejo), mariscos salteados en manteca, carnes blancas en salsas cremosas, risottos y quesos de pasta blanda o maduros.
Temperatura de servicio: Servir entre 10 y 12 °C.
Potencial de guarda: 8 a 10 años.